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Incluso los mejores fotógrafos tendrán dificultades para capturar la luz que cada atardecer pinta de dorado la vasta laguna de Mesolongi. Situada entre dos lagunas, Mesolongi (del italiano mezzo laghi, de ahí su ortografía alternativa, Messolonghi) es una ciudad plana, ideal para las familias y amada por los ciclistas.
Aún se escuchan los ecos de la revolución griega: Lord Byron murió aquí, inspirando a cientos de filohelenos a apoyar el levantamiento contra los turcos, y el poeta nacional de Grecia, Dionysios Solomos, inmortalizó el asedio subsiguiente en un poema épico. Entretanto, la laguna es como un cuento de pescadores de proporciones cinematográficas, compuesto de "corrales" (o recintos especiales de pesca), azudes que juguetean con el flujo del agua, cabañas de pesca sobre pilotes, botes de fondo plano y los islotes de Kleisova y Agios Sostis. Tomarás fotos de estos paisajes como si no hubiese un mañana.
Para los griegos, la ciudad es un bastión de coraje y resistencia. Su población, luego de verse asediada durante 12 meses por una fuerza mucho mayor de egipcios y turcos otomanos, decidió romper el bloqueo en abril de 1826. Solo una fracción logró sobrevivir, sin embargo, el "Éxodo" es un hito en la historia griega y resultó clave para la obtención de un mayor apoyo internacional para la causa independentista. En 1937, Mesolongi sería declarada ciudad sagrada.
Las lagunas gemelas de Mesolongi-Aitolikos, junto con los deltas de los ríos Aspropótamos y Evinos, forman uno de los hábitats de aves y peces más grandes del Mediterráneo. Tiene una costa de 50 km y cubre una superficie de 140.000 metros cuadrados, extendiéndose desde las estribaciones del monte Varasova hasta la bahía de Astakos en el Jónico. El humedal está bajo la protección de la Convención de Ramsar y atrae a más de 200 tipos de aves. La mejor época del año para observarlas es entre los meses de octubre y marzo.
La botarga de Mesolongi (huevas de mújol gris secas) es apreciada en todo el mundo. Durante el dominio turco, la Sublime Puerta en Constantinopla lo consumía en abundancia. Ahora tú también tienes la oportunidad de probar esta delicia, un producto único de Grecia, que incluso algunos prefieren antes que el caviar.
La construcción de este frondoso jardín, que conmemora a los héroes de la Guerra de Independencia griega de 1821, fue uno de los primeros actos del gobierno de Kapodistrias (el primer jefe de Estado de la Grecia independiente) en 1830. Aquí verás las tumbas de muchos patriotas de renombre, tales como la de Lord Byron. Después de vivir esta experiencia, visita el Museo de Historia y Arte —albergado en un hermoso edificio neoclásico de 1932—, y el Museo del Folklore.
La Galería de Arte Contemporáneo exhibe una importante colección de obras de pintores, escultores y grabadores griegos del siglo XX. Esta ciudad culta aprecia el arte y la historia, pero también tiene una inclinación por la buena vida, la cual se ve reflejada en sus hoteles, cafeterías, bares y restaurantes que abren todo el año.
Las tranquilas aguas de la laguna son ideales para la práctica de kayak en cualquier época del año. Si remas en las cercanías de Kleisova hasta llegar al islote de Agios Sostis, los flamencos te harán compañía.
Este pequeño pueblo tiene su propia laguna. Los 12 km de carretera costera que conducen de Mesolongi a Aetoliko son una recompensa en sí mismos. Además de los flamencos que se alimentan en las marismas, verás kilómetros de salinas e impresionantes pirámides de sal "blanca", que producen gran parte del cloruro de sodio de Grecia.
El pueblo está apretujado sobre la isla que separa las dos lagunas. Cuando hayas terminado de admirar los exóticos colores de los barcos, pájaros, animales y plantas de los pantanos, disfruta de un festín de mariscos en una de las tabernas junto al agua. Entre las especialidades de la zona destacan el mújol gris a la parrilla (petali), la anguila asada o al horno y los mariscos de temporada.
Funambulistas en la laguna
Desde la distancia, las figuras en el pedraplén de 5 km que conecta el islote Tourlida con terra firma parecen estar en una cuerda floja. Esta franja fue construida en 1885 y siempre está llena de pescadores con sus cañas. El lugar es mágico al final del día. Cuando el sol se sumerge en las aguas tranquilas, envuelve todo en una indescriptible luz dorada, dando lugar a una de las puestas de sol más hermosas de Grecia. En el camino te encontrarás con una serie de atracciones, tales como los botes de fondo plano, las cabañas de pesca destartaladas que se balancean sobre sus pilotes en el agua, y la isla de Kleisova con su iglesia y salar negro.